miércoles, 8 de abril de 2009

Recordando a mi abuela




María cumplirá 90 años en noviembre. Su marido falleció cuando estaba en la cuarentena y sus amigas de juego y ocio fueron poco a poco, una a una, invitadas por la temida sombra de la muerte para traspasar al otro lado del umbral. Lleva años sola con la única compañía de las llamadas telefónicas de su hijo y las visitas diarias de su hija y, por supuesto, el fantasma de su pasado, de recuerdos vividos en un período que se siente demasiado lejano.

Cansada de vivir pero temerosa de morir se enfrenta a diario con su lucha por sobrevivir, por aferrarse a cumplir más años cuando su cuerpo se muestra demasiado oxidado para recibir los estímulos vitales.
Sus ojos envejecidos se han vuelto casi inservibles quizás una operación podría reavivarlos pero...¡ con casi 90 años ¡
Sus oídos hace años dejaron de funcionar sin audífono pero ese aparato es tan incómodo que es preferible a menudo no escuchar lo que el mundo nos aporta y resguardarse en los propios recuerdos vividos.
Los huesos, ¡eso es lo peor!, están desgastados y provocan un necesario y continuo sostén en un bastón. Las piernas se muestran enlentecidas y débiles a pesar de seguir conservando su belleza natural. María siempre tuvo unas hermosas piernas, sin varices, sin celulitis, con una esbeltez casi perfecta.

Ahora todo el engranaje de su cuerpo parece falto de aceite pero su cabeza sigue lúcida para contemplar el acercamiento a la muerte, el final de su paso por la Tierra y, ... todavía sigue temiendo ese final.

Recuerdo cuando nos cuidabas a mi hermana y a mi, cuando te peleabas con mi madre por ese orgullo que todavía hoy, a pesar de cómo tienes que verte, sigues padeciendo; sigo viéndote en la calle Enamorados con tu entrañable amiga Mari, compañera de tardes de juegos, viuda también, que pereció de la noche a la mañana muchos años atrás.

Todos aquellos que formaban parte de tu historia se han ido antes que tú y sigues expectante contemplando sus desapariciones mientras esperas con poco anhelo y muchísimo miedo tu propia muerte.
Pero, querida abuela, ella quizás no llega todavía porque espera que la acojas con tranquilidad y sosiego, porque quiere darte más tiempo para que confíes en su destino y te dejes llevar.

Como María muchas personas se encuentran en la etapa final de la vida que llamamos vejez. En esa etapa vida y muerte se entrecruzan y el destino final parece cuestión de loterías aunque irremediablemente el tiempo avanza y los años hacen mella en nuestras cansadas vestimentas.
El colectivo “viejos” es el más marginado aunque se piense lo contrario; ellos ya han vivido su parte de historia y el resto de la humanidad los segregamos porque apenas pueden valerse por sí mismos y no entendemos porque Dios los sigue dejando vivir. Su vida ha quedado atascada, completada, pero sin embargo el dedo final que apunta el destino de cada cual todavía no los señala y los deja, quizás para ¿humanizar la ya deshumanizada Humanidad?

Algún día María probablemente yo también envejeceré y sentiré esa soledad correr por mis poco nutridas venas y entenderé tu mirada lejana contemplando nuestros propios escenarios. Y en ese momento maldeciré el día en que te tuve tan cerca y no supe decirte gracias por haber sido mi querida abuela.

9 comentarios:

Any dijo...

Hace poco escuchaba a una anciana de mas de noventa como tu abuela, decir que en este punto el miedo a la muerte había sido reemplazado por curiosidad; tenía ya curiosidad de saber que la aguardaba del otro lado!
Como será tener tantos años y ver partir a los seres queridos de la misma generación eh? Muy triste seguramente.
Si todavía la tenés y podés acompañarla un poco y agradecerle por los buenos momentos, hacelo. Es justamente en este momento que le podés devolver algo de todo lo que ella te dió.
Me quieren hacer llorar hoy che! Vengo del blog de Luna que también habla hoy de los abuelos =)
besos Pante, que bien que escribís!

Ardilla Roja dijo...

Yo creo que ya lo comprendes ahora, no has de esperar a estar con su edad y mi consejo es, que ahora que su cabeza todavía le permite saber quien eres, le digas esto que nos cuentas a nosotros. Porque, aunque veamos acercarse ese final que sin remedio llega, siempre te pilla con algo pendiente que decir, o que hacer.

Mi abuela nos dejó hace tres semanas, por eso te lo digo.

Un abrazo

megg dijo...

que bonito, me ha gustado mucho mi abuela fallecio cuando yo tenia 17 años,la otra abuela no la conoci

soy joven aun para saber si llegaré a vieja ...y como todos
en silencio pienso que será de mi
un abrazo muy fuerte lleno de emoción

XoseAntón dijo...

Ando a salto de mata, amiga Pantera, soy incapaz de mantener la continuidad que me gustaría, pero este homenaje no podía dejarlo pasar si un comentario.

Mi querida amiga, tan sólo decirte que todos tenemos o hemos tenido una persona como imagen, como ejemplo, que admiramos e intentamos imitar. La mía fue mi abuela, físicamente ya no está, pero su recuerdo permanece igual de vivo que siempre. Enhorabuena por ti que aún te vive; disfrutala y cúidala, son uno de nuestros mayores tesoros.

Bikiños.

mar dijo...

Pantera, estoy con Xose Anton, disfrutala ahora que todavía tienes la suerte de tenerla porque luego los recordamos en cada detalle de nuestra vida diaria y algunas veces nos quedamos con la duda de si les demostramos realmente todo lo que significaban para nosotros
Un beso de Mar

Nyma dijo...

somos vidas en constante deterioro, y la ley de "la selección natural" releva la supervivencia de los más fuertes a costa de los más débiles.
La vida no es la eficiencia de ella, sino la gratitud de tenerla, y el mejor ejemplo es poder ver la vejez a través de nuestros ancianos y asi preveer sin evasivas la razón del tiempo.

Besos.

Nyma.

Sir Bran dijo...

Yo provengo de una generación de vidas trasteadas, supongo, porque no he tenido la ocasión de conocer a mis abuelos, ni de disfrutarlos.
Todos se murieron antes de lo que deberían...
Leerte a ti en este hermoso escrito a tu abuela me ha llenado de melancolía y admiración.
"Cansada de vivir pero temerosa de morir"
Una frase que me ha calado hondo.
No me cabe la menor duda de que ha sido y debe ser... una gran mujer.
Saludos y felicidades por tenerla.

izara dijo...

Es dificil ver en el deterioro a las personas que amamos y admiramos.
Nos vemos en el futuro y nos asustamos
y tememos la soledad y el desamor,
porque sin amor, no hay vida,
aunque el cuerpo siga respirando.
No tengo consejos amiga, no sabria darlos. Es mas, si alguien los tiene, que me los de por favor.
Un fuerte abrazo.
Izara.

Encarna dijo...

Yo recuerdo a mi abuela con mucho cariño.Ella me cuido cuando estuve enferma,se preocupo por mi y me dio todo el amor que una abuela le puede dar a su nieta.