domingo, 8 de marzo de 2009

Dos mundos distintos: Hombres / Mujeres



El movimiento feminista reclama la igualdad con el género masculino cuando además de las obvias diferencias fisiológicas existen un sinfín de caracteres distintos entre uno y otro sexo.

Se diría que provenimos de especies distintas como si los hombres vinieran de un planeta y nosotras, las mujeres, de otro.

Con la liberación de la mujer, el mundo laboral se ha abierto a sus pies y casi no existe ninguna tarea que le sea prohibida pero, el problema llega cuando sale de su trabajo y regresa a casa.
Ambos, hombre y mujer, han salido temprano de la misma para acudir al centro laboral y, ambos, regresarán y encontrarán todas las tareas domésticas por hacer.
Pero, y he aquí la diferencia, la mujer tendrá una necesidad imperiosa de ordenar y recoger mientras que el hombre, aunque agradecerá ese orden, pospondrá la limpieza para su liberación de estrés.
En consecuencia, tomará el mando de la tele y se apalancará literalmente en su sofá mientras la mujer al tiempo que se queja por la incomprensión del marido recoge la ropa del suelo y pasa el mocho por toda la casa.

A pesar de toda esa realización tenemos que seguir ocupándonos de nuestros hogares porque los hombres dan prioridad a su bienestar personal en vez de al arreglo del entorno.

Nuestra manera de evadirnos del estrés es distinta de la de los hombres, los cuales necesitan sumergirse en su propio mundo para separar y distanciar las tensiones producidas en el terreno laboral.

Cuando discutimos ellos se muestran más agresivos porque se ofuscan más rápido que nosotras que tendemos a dialogar para aclarar nuestras ideas y pensamientos, pero en esa comunicación a menudo herimos a nuestra pareja porque reproducimos el pensamiento en el lenguaje para poder entendernos a nosotras mismas, y eso puede no ser comprendido en todo momento por el hombre.

La mujer se comunica y necesita ser escuchada mientras que el hombre necesita evadirse mentalmente a diario para regresar nuevamente más receptivo.

Las parejas discuten porque existen unas diferencias hombre-mujer insalvables que si no se entienden acaban por provocar la ruptura.

El hombre tiene que comprender que la mujer necesita de su romanticismo y receptividad porque la comunicación para ella es primordial.
La mujer tiene que aceptar las inmersiones del hombre en su caverna personal donde podrá liberarse del estrés y tomar energía para ser capaz de escuchar de nuevo.

No hay que tratar de cambiar a uno u a otro porque esas características marcan la diferencia y ésta complementa a nuestro propio ser.

A menudo conocemos a una persona y queremos llevarla a nuestro terreno, cambiarla, esperando que así se muestre del modo que nosotros deseamos pero esto no es correcto porque cada cual es único y es precisamente esa unicidad lo que le da valor como persona, como ser humano.

Hay que recordar al establecer relaciones que pretender hacer al otro espejo de uno mismo no es más que buscar nuestro yo; eso, no es querer.

El amor es un sentimiento incondicional que no pide nada a cambio y que acepta al otro tal cual se nos presenta.

Si los miembros de una pareja entendieran que son distintos, muchas de las rupturas que se producen a diario no llegarían a darse porque aceptando las diferencias encontraríamos la tregua necesaria para seguir adelante.

Los conflictos a menudo surgen porque olvidamos que hombres y mujeres provienen de mundos distintos.

10 comentarios:

Paco dijo...

Una reflexión perfectamente acertada...

Lo dificil en ese caso es saber en cada momento que necesita el componente de la pareja.

Si el hombre necesita "silencio" y la mujer en ese mismo momento "conversación" el equilibrio es complicado aunque no imposible.

La verdad es que la relación de pareja se basa en saber en que momento de ha ofrecer o recibir...

Un beso desde Marte

Pantera dijo...

También, querido Paco, en la comprensión del desconocimiento. Piensa que para nosotras es más dificil entender qué queréis que para vosotros porque nosotras sí nos comunicamos, pero seguro que cada pareja encontrará su fórmula para garantizar la buena convivencia. Creo que si quiero silencio y tú comunicación seguro sabrás esperar tu turno...y viceversa, por supuesto.
Un beso desde Venus

Ardilla Roja dijo...

Yo soy una mujer rara. No antepongo el orden de la casa a mi evasión del estrés. Antes si, pero ya no. Aqui todos pasamos por el aro, o nos come el desorden.
-Mamaaaaaa, mi camiseta está sucia.
-Hijo, ella sola no sale de tu habitación. tienes que llevarla a la lavadora.

Si si, aqui en casa, o apechugamos todos, si no sería insufrible. Tres contra una, ya te digo.

Una entrada muy interesante Pantera.
Un abrazo

Becca dijo...

mmm no se vos... yo no siento necesidad de limpiar, te juro que no
si mi pareja se levanta y hace algo... es diferente

XoseAntón dijo...

Me parecen muy acertadas tus palabras, muy a tener en cuenta. Existe un esfuerzo sincero por intentar "colocarse en la piel del otro" y eso es de alabar. Sí que me parece cierto que unos venimos de Marte y otros de Venus, pero también creo que nadie cabe en el traje o cliché en el que la sociedad intenta meternos.

No comprendo las luchas, nunca las he comprendido, todas me parecen ansias o afán de PODER y necesidad, que también existe por desgracia necesidad de poder.

Desde mi punto de vista, a día de hoy, la situación de la mujer, ya no sólo me parece insostenible, sino que creo que es una locura. Compaginar vida familiar, laboral y personal en las condiciones que está una gran mayoría de todos nosotros, ellas y ellos, más que una utopía me parece una ingenuidad, por no decir un puro disparate.

Visto así, lo más sencillo es dirigirse a la pareja, exigirle que se implique; es fácil, pensarlo y decirlo e, incluso fácil de comprender para el hombre que quiere a su familia y se siente responsable de ella. Pero no funciona, la realidad es mucho más compleja, conflictiva y sumamente cuesta arriba para que las buenas intenciones funcionen, así, porque sí.

Si tomamos como ejemplo a una familia "normal" (que por lo menos no esté sometida a luchas internas de poder), nos encontraremos con una pareja que trabaja en unas condiciones laborables muy precarias, bajo la presión de una hipoteca, con un hijo o cuando mucho dos, sometidos estos a su vez a una presión académica y horaria cuasi militar; además, lo más seguro es que por parte de los dos miembros de la pareja, seguro que empiezan a envejecer sus padres, si es que no son viejos ya, requirendo cuidados y atenciones. Puedo seguir con los inconvenientes, sin duda, pero como muestra creo que es suficiente. Eso sin añadir una de las últimas, el aumento de la jornada laboral a 65 horas, en fin...

Da lo mismo del lado que me ponga, tanto el hombre como la mujer viven mejor solteros, cada uno por su lado, sin hijos y sin cargas económicas ni emocionales. Ni como hombre me gusta, después de una jornada laboral llegar a casa y continuar con las tareas, ni como mujer tampoco. Ni me gusta hacerlo a mí ni vérselo hacer a ella. No es lo mismo, sufrir la presión de una vida precaria de modo individual que verse encadenado de responsabilidades, obligaciones y atrapado en una especie de ratonera económico-social, como están las familias de hoy.

No es mi intención la de buscar culpables, sino preguntarme si las condiciones sociales, tanto para la mujer como para el hombre, a día de hoy son viables.

Querida Pantera, no me lo tengas en cuenta, soy consciente de que me extendido mucho más allá de lo razonable, pero al ver tu análisis tan coherente de la situación fue lo que me animó a sumergirme en semejante berborrea. Lo siento.

Bikiños

PD ...continúo con las tareas de hoy, que para eso me he levantado tan temprano.

mar dijo...

Que diferentes somos y a pesar de ello como nos necesitamos, aunque la mayoría de las veces no encontremos el punto medio para entendernos.
Para ellos todo sería más facil si nosotras nos preocupáramos menos de la mayoría de las cosas y para nosotras si ellos lo hicieran un poco más, a pesar de todo algunas seguimos intentando encontrar el término medio día tras día y algunas veces hasta lo logramos (o creemos que así es), porque la verdad es que nos conformamos con poca cosa.
Besos de Mar

Any dijo...

Es difícil lograr el delicado equilibrio que permite que la pareja funcione. Difícil pero no imposible, muchos lo han encontrado.
Vengo de leer tu post anterior correspondiente a los sábados litrerarios, emotiva historia.
un saludo

Mercedes dijo...

pasate por mi blog ;)
Luego vuelvo, que voy contra-reloj.

Paco dijo...

Hola Pantera,

Visitar mi "Estudio" hoy tiene premio añadido...

Un beso de rosa olorosa

L.N.J. dijo...

Una de los detalles , de los que me he sentido en la vida agradecida, es de haber nacido mujer.Me he criado con cuatro hombres, y saqué buen partido de nuestras semejanzas ; pero sobre todo de nuestras diferencias innatas, de las cuales estoy encantada.
Fíngense en un pequeño y curioso detalle, la mujer lucha por la igualdad del hombre. En épocas remotas, sócrates decía que lo que hacemos hoy en día, sería una utopia.
Y el hombre, por supuesto, también aprende a participar en tareas, que antaño eran inimaginables.

Todo esto, ha llevado a grandes cambios, pero también a grandes rupturas.
Si por un momento dado, de veras, llegáramos a ser iguales : NOS MATARÍAMOS SIN RECELO NINGUNO.

Pantera, ! Qué mono es el hombre, y qué bella la mujer !, perdón, se me ha escapado.

Sois un encanto, no cambíais, de veras; ya mismo fabricarán robots que nos quitaran de estos problemillas.

Besos.