domingo, 19 de abril de 2009

La necesidad de ser aprobados




Hay personas que tienden a medir sus logros a partir de lo que los demás consideren que han hecho. Es decir, su pensamiento sería del tipo “me considero un buen goleador porque las personas que suelen verme jugando al fútbol consideran que marco muchos goles” o bien “si los demás me ven estúpida quizás es porque lo soy”. Estas personas para llegar a quererse a sí mismas necesitan que el resto del colectivo humanidad les apruebe.

Así, la persona adicta a la aprobación medirá su autoestima en función de lo que los demás dicen o piensan de ella.

El problema estriba en que dichas personas sufren mucho porque no siempre agradamos a todos los que nos rodean y además, continuamente tienen que estar atentos al entorno y eso comporta una cantidad de estrés adicional a nuestra vida diaria.

La autoestima o el autoconcepto tiene que construirse a partir de criterios propios, en lugar de hacerlo a partir de los comentarios, opiniones, críticas y actitudes que otra gente mantiene hacia nosotros.

La persona que sufre esa dependencia hacia los demás para construir su propia autoimagen se comporta como si fuera un espejo sin imagen propia.

Se halla bajo las redes de un juego cuyas reglas son ilógicas. Fijaos, si lo que recibe es una alabanza entonces se siente bien e incluso piensa: “Sí, es verdad, realmente soy así”. En cambio si lo que recibe es una crítica entonces también la asume en vez de reaccionar y pensar que sólo tú te conoces bien a ti misma y que no debes dejarte influenciar por los comentarios de los demás. Esa persona ante la crítica piensa y siente en negativo porque no es capaz de sacar las propias armas internas de su autoconfianza para contrarrestar la negatividad producida por la crítica.

Su dependencia a la aprobación externa hace que sea muy vulnerable tanto al elogio como a la crítica.

No hay nada válido en sus actos a no ser que los otros así lo consideren.
Esta forma de vida tiene graves consecuencias psicológicas sobre el individuo ya que le hace estar en constante tensión teniendo fácil acceso a los estados depresivos.

Su emoción más básica es la preocupación, lo cual genera una fuerte ansiedad en sus vidas. Se preocupa por los demás, para caerles bien, para hacer aquello que pueda agradarles,... Pero es imposible agradar a todo el mundo, tarde o temprano tropezarás con aquella persona que no te soporta, con un desprecio y el problema es que en lugar de defenderte del mismo, tenderás a creértelo y eso provocará un sentimiento de tristeza por no ser como los otros esperan que seas.
Al mismo tiempo, el ser adictos a la aprobación de los demás nos provoca cierta tendencia a frustrarnos con rapidez.

¿Os habéis preguntado alguna vez cómo lo hacen aquellos que no son adictos a los demás para quedarse impunes cuando alguien los rechaza o critica?

Pues es fácil no dejan que ninguna opinión ajena les anule como personas. Si reciben un elogio evidentemente éste incidirá en el concepto que tengan de ellos mismos potenciándolo pero si es una crítica lo que reciben la aceptan o la ignoran pero sobre todo y eso es lo importante, no permiten que les afecte.

Si entiendes que tu opinión tienes que colocarla al menos un peldaño más alto que la de los demás con respecto a cosas que te afecten y que la base para construir tu autoestima la sacas a partir de ti mismo, podrás alejar el sufrimiento de tu ser.

Pensar que los demás tienen derecho a juzgarte es un equívoco. Nadie tiene derecho a hacerlo. Eres tu mismo el que te juzgas cuando aceptas los comentarios de la gente en tu persona.

La persona que necesita la aprobación de los demás cree erróneamente que si se equivoca, si una sola acción suya merece ser desaprobada entonces todo su ser, su valor como persona va a quedar manchado por esa falta.
Esta creencia es irracional. Si te critican una conducta sólo critican eso, sin poner en entredicho tu valor como ser humano que eres.


Es el pensamiento, no los acontecimientos, el causante de sus estados de ánimo.

Detrás de sentimientos negativos como la ansiedad, la depresión, la culpabilidad, la vergüenza o la ira siempre se esconde un pensamiento negativo. El pensamiento distorsionado y no el hecho objetivo es el causante de los estados anímicos dolorosos, de ahí que para acabar con las emociones negativas sea preciso corregir el pensamiento.

Cuando el pensamiento es racional, las emociones resultantes también lo son y, aunque a veces pueden resultar dolorosas, siguen siendo racionales, coherentes, no autodestructivas. En cambio, cuando aceptamos nuestros sentimientos como una condena, cuando les otorgamos un poder omnipotente sobre lo que somos y lo que hacemos, acabamos atrapados en un estilo cognitivo inoperante que instala el sentimiento de fracaso en nuestra vida cotidiana.

Nuestros pensamientos negativos se convierten en un hábito y nuestra familiaridad con ellos nos impide ver los errores implícitos , haciéndonos creer que son básicamente correctos. Confundimos la costumbre con la eficacia. En realidad, ni siquiera nos planteamos la posibilidad de que no lo sean y, de esta manera caemos en las redes de un círculo vicioso asfixiante.

Una y otra vez, como si la experiencia perdiera su papel corrector, repetimos patrones de conducta que nos llevan indefectiblemente al fracaso o la insatisfacción, experimentamos de manera recurrente las mismas emociones autofrustrantes, y todo porque hemos automatizado un determinado número de pensamientos negativos que provocan una reacción emocional-conductual igualmente negativa.

12 comentarios:

MiLaGroS dijo...

Cierto todo lo que pone en el artículo pero yo todavia no conozco a alguien que no necesite la aprovacion de los demás. Unos más que otros , desde luego y las personas que menos la necesitan suelen ser más racionales pero más frias por lo tanto tampoco felices. Por lo que deduzco que no hay felicidad completa. Un abrazo. ( disculpa mi torpe comentario sin base teórica) milagros

Celia dijo...

Querida Pantera.
Como Psicóloga que eres, tu escrito es un dechado de conocimiento.
Siento que es así. Que llevas toda la razón. Creo que el tiempo es también un gran maestro que nos enseña. Y nos enseña mucho en ese campo. Es curioso cómo va despertando en nosotros ese entídoto contra las opiniones ajenas, pero hasta llegar allí, hay que recorrer un largo camino. Por lo menos a mí me ha pasado eso.
Me encanta tener tanta información de una gran psicóloga. Una consulta gratis es muy gratificante, querida amiga.
Por supuesto, estaré en tu sala de espera, con el convencimiento de que tendrás respuestas para todo lo que tiene que ver con el tema emocional del ser humano.
Un beso

Pantera dijo...

Gracias Milagros por tu comentario. Creo que podemos funcionar sin la necesidad de buscar la aprobación de otros simplemente creyendo en nosotros mismos. Evidentemente no es fácil pero cuanto más trabajes tu autoestima más lo lograrás. Uno tiene que preguntarse a menudo porqué hace determinada cosa, qué espera de ello. A menudo encontramos razones que esconde nuestro ego.
Celia, amiga, ya sabes en casa del herrero cuchara de palo, así es que a mi la psicología no sé si me ha servido mucho aunque sí la teoría la tengo.
Como tú dices es un trabajo evolutivo y la persona ya con cierta madurez es capaz de dejar de necesitar esa aprobación y escuchar más su voz interior.

Besos a las dos.

Any dijo...

Hola Pantera, me encantó la figura que adorna el post!
Es complejo este tema, como decía Milagros mas arriba uno siempre busca un poco la aprobación de los demás; y como bien agregó Celia, con la edad uno se va liberando lentamente de esa carga. Ya no te importa tanto lo que piensen, le das prioridad a lo que vos sentís.
En mi caso mas que buscar aprobación he tratado muchas veces de adaptarme a lo que el otro esperaba con la intención de evitarme problemas. Aunque mirá, ahora que lo escribo estoy viendo que es mas o menos lo mismo, que cosa ...
Todavía hoy lucho contra esta tendencia pero voy aprendiendo a decir NO directamente a lo que no me gusta o me incomoda. Y se puede eh? y se siente muy bien además!
Aqui estoy leyendo que sos psicóloga y yo dándote toda esta charla upsss ahjajaja! :)
besos Pante!

Pantera dijo...

Querida Any,

A mi también me encanto esa imagen la encontré en google imágenes que tuvieran que ver con búsqueda de aprobación y autoestima.
No por ser psicóloga estoy en un altar o sé más que tú, sólo tengo una formación que me permite aportar estos escritos, sólo eso Any.
A veces preferiría tener la capacidad de producir un relato, un cuento pero eso me cuesta el doble, en cambio escribir sobre autoayuda o hablar de ello no me cuesta. Todo no se puede tener! jeje!
Un beso Any.

cibersan dijo...

esta muy chevere tu blog...segui posteando...felicidades!

ahi te dejo para que lo cheques:

www.tumentepoderosa.blogspot.com

fer

Sundance dijo...

Hola pantera,
en el pasado solia sentirme así, por lo que tu relato me ha tocado muy de cerca.
Afortunadamente, como bien dices, el tiempo y las ganas de estudiarme a mi misma me han ido "curando" esta dolencia.
Yo no soy psicologa (aunque me encantaría serlo!) pero leo todo lo que cae en mis manos relacionado con el autoconicimiento, ya que me interesa mucho el tema.
No sabia que fueras psicóloga, pero desde luego se intuía que tienes las cosas muy claras.
Es una suerte contar contigo.
Un beso enorme!!!

Paco dijo...

La necesidad de aprovación es el motor que mueve la mayoría de nuestros actos. Lo que no debemos hacer es cerrarnos a avanzar si no recibimos esos elogios por un trabajo que creemos bien hecho.

Si que es verdad que hemos de aprender a funcionar sin la necesidad de que otros nos digan que lo que hacemos está bien o mejor.
Tanto a dependencia o adicción por la aprobación son totalmente negativas.

Pero eso ya los has explicado con todo detalle por lo tanto solo reitero los puntos clave, ya que tuve una profesora excelente en el ámbito de la psicología.

Un texto bueno donde los haya y que con toda seguridad nos abre una luz en nuestro aprendizaje diario.

Paco dijo...

En cuanto al pensamiento negativo es la fuente de la mayoría de nuestros fracasos.

Cuando una meta no se consigue se ha de afrontar con los pensamientos:
"La próxima vez lo haré mejor..."
"Hay muchas más oportunidades para triunfar..."
"Mi vida no se hunde por un tropiezo..."
"Hay que tner confianza..."
"Nada es imposible..."
"Pase lo que pase las cosas acaban poniendose en su sitio"

Me viene a la cabeza la frase aquella:

"No hay mal que por bien no venga".

Esta es mi humilde aportación a este brillante artículo.

Besos

L.N.J. dijo...

Hola encanto, a mí me ha costado mucho trabajar esta parte de mi vida o faceta, no sé cómo llamarlo.
Pero es así, como dice Sundance en su comentario, pues el tiempo es buen amigo para enseñar y nosotros para aprender, que nunca es tarde si de veras lo queremos conseguir.
Y son tan pequeños detalles que parecen no ser nada, pero resulta que es al revés.

Mi panterita, cuidate mucho.

Saluds a tod@s.

mar dijo...

Hola Pantera, me está costando mucho ponerme al día con todos vosotros que en mi ausencia habeis sido muy prolíficos.
Estás muy guapa en la foto de tu novela que me ha encantado y espero con ganas su continuación.
Con respecto a esta entrada ya sabes que tengo sentimientos contradictorios respecto a la autoestima en algunos casos, pero personalmente y como adulta me he sentido identificada en algunas de las partes.
En el pasado me he sentido con la autoestima muy baja por mis pensamientos negativos, hasta que un grave problema familiar, hace ya quince años, me enseñó que las cosas realmente duras de la vida son muy pocas y no se puede amargar uno por nimiedades, cuando comenzé a asumir un poco la nueva situación (porque hay temas que no se superan nunca), con mi nueva visión de la vida aprendí a decir que NO a algunas cosas, a que importa unicamente la opinión de la gente a la que realmente quieres (que al final es muy poca) y sobre todo que siempre hay alguien que te quiere por lo que realmente eres, desde entonces, la mayor parte del tiempo me siento bien conmigo misma.
Menudo rollazo te acabo de dar, disculpame pero con este tema siempre me sale la vena pues a pesar de que no sé mucho de él la verdad es que me encanta aunque como ya te he dicho tengo sentimientos contradictorios
Un beso de Mar

Pantera dijo...

Gracias Lourdes, Sun, Paco y Mar por vuestros comentarios. Tranqui Mar yo también descuido los blogs porque estas últimas semanas están siendo muy curradillas. De vez en cuando me gusta poner en el blog algo fruto de mi profesión ya que los relatos y la imaginación suelen costarme más pero bueno de vez en cuando improviso y publico. Con todos vosotros tengo excelentes maestros de la narración.
Gracias de nuevo a todos por leerme y disculpar si paso poco por vuestros blogs o si publico poquillo pero es que...el día tiene pocas horas!!!!
Besos dulces para todos!