domingo, 5 de septiembre de 2010

El Otro




El Otro lleva tanto tiempo conmigo que ni siquiera puedo pensar en mí sin él. Él me guía en todos los instantes de mi vida. Ha estado presente en mi nacimiento, cuando tuvimos aquel accidente en el que pensé que perdía a mi madre, en aquellos difíciles días en que me lo cuestionaba todo. Me ha acompañado en todas y cada una de las situaciones que la vida me ha dado, ofreciéndome en todo momento atención y cuidado. Tanto hemos vivido juntos que ahora se hace difícil prescindir de él.

El Otro es algo así como mi propio vestido, el ropaje con el que asisto a las representaciones de la vida, mi consejero que interviene para que mis decisiones sean acertadas. Ha estado tan pegado a mí, que ahora no sé si voy a poder.

El Otro me aconsejó cuando decidía qué profesión elegir, me susurró: "éste es el hombre adecuado" cuando decidí comprometerme, me hizo sentir que estaba preparada cuando tuve a los niños. ¿Vale la pena tomar el camino equivocado?

El Otro siempre ha sabido lo que era mejor para mí, me ha acurrucado en los sollozos y ha evitado que cayera por más de un acantilado, pero lo más importante de todo es que SIEMPRE HA PENSADO POR MI.

Y ahora me pregunto: ¿Es eso lo que en verdad quiero?

El Otro se viste de sabiduría para hacer que sientas su necesidad de existir. Critica tus decisiones alocadas para que creas que sin escucharlo estarás mal. Te hace sentir pequeña cuando teme ser descubierto.

El Otro vive de ti, vive tu vida enfundado en tu caparazón. Se coló junto a tu alma en el momento en que decidiste vivir una existencia terrenal y empezó a hablarte desde tu nacimiento. Su voz cada vez sonó más fuerte en tu interior y pensaste que ésa era tu alma. Pero no, era la del Otro.
Es un ser que habita en las tinieblas que rodean tu corazón, bloqueando que éste sea escuchado.


El día que despiertes y escuches verdaderamente tu corazón quedarás deslumbrada por los misterios de la vida, estarás abierta a los milagros y vivirás cada segundo de tu existencia con tal intensidad y plenitud que jamás sentirás el vacío que habita el alma humana.

Entonces reconocerás el tiempo perdido escuchando al Otro, dejando que él viva tu vida, limitando al máximo tus sentidos y verás que esas dudas que ahora albergas sólo son una manipulación más del Otro porque ahora sí ve con temor el fin de su existencia.

viernes, 27 de agosto de 2010

MAKTUB = "Está escrito"



Se dice que todos tenemos escrito nuestro destino antes ya de nacer y que conforme crecemos todo se va alineando de modo que podamos cumplir con nuestra Historia Personal, aquella que nos pertenece y que elegimos vivir.
Pero no todos recordamos, no siempre atendemos a las señales que nos muestra la vida. Es importante entender cuál es nuestro propósito de vida, porqué determinadas personas se cruzan en nuestro camino y, aunque al final siempre acabamos eligiendo conscientemente nuestro destino, hemos de saber que nuestra historia ya estaba escrita por nosotros mismos antes siquiera de ocupar este cuerpo.

Nuestra alma guía nuestro sendero con aquellas señales que llamamos “intuiciones” aunque muchas veces ésas se confunden con deseos de la mente. Hemos de aprender a reconocer las verdaderas señales para conseguir el objetivo o propósito de todo humano: cumplir su historia personal, tal y como él mismo la diseñó.

Para ayudarnos a recordar nos cruzamos en el camino con personas, situaciones, accidentes, “casualidades”. A veces, pensamos que eso es injusto, que aquello nos desvía de nuestro propósito, que esto no nos lo merecemos,... pero todo sucede por alguna razón y cuando te dispersas demasiado, el Universo te da un toque para que recuerdes tu realidad, aquella que tú creaste.

Nuestro diario fue escrito mucho antes de nacer, cada ser humano tiene el suyo, en el que se relatan aquellas vivencias que uno desea vivir en su condición humana. Esto habla de “Libre albedrío” porque todas las situaciones por las que pasamos estaban descritas por nosotros mismos antes de renacer en este cuerpo. La espesa densidad del mismo nos hace olvidar el verdadero propósito y rápidamente aprendemos a lamentarnos de la vida que vivimos, de las circunstancias. Comparamos, juzgamos y sobre todo nos quejamos, porque siempre hemos creído que “Otro” decide por nosotros.

Responsabilízate de tus elecciones, porque son tuyas y sólo tuyas, solo que a veces el Universo te echa una mano conspirando a tu favor para que alcances realizar tu Historia Personal, esa que alejaste de tus posibilidades cuando tomaste un sendero equivocado. Pero fíjate que por más vueltas que dé el destino, al final siempre te conduce al camino que te llevará a vivir esa vida que en su día elegiste vivir en tu forma humana.

Si reflexionas sobre tu pasado, seguro encuentras puntos en los que tomaste una dirección u otra, “casualidades” que hicieron cambiar un propósito, inclusive a veces, mismas almas se te presentan con aspecto distinto.
No siempre estamos abiertos a recordar y la vida humana nos “enriquece” con placeres banales para que olvidemos el verdadero propósito. Es algo así como aquellos guerreros que tenían una misión por cumplir pero al entrar en aquel lujurioso lugar cayeron en tal trance que nunca más recordaron a dónde debían dirigirse.
Nosotros somos esos guerreros que al ocupar un cuerpo humano sufrimos una especie de amnesia. Nuestro objetivo es curarnos de ese olvido y para ello el Universo interviene con sutiles señales que nos lleven a despertar del coma inducido.
La sociedad humana tiene “seres” cuya misión es la contraria, es decir, así como el Universo conspira para abrirnos los ojos, esos Seres lo hacen para borrar las huellas del Recuerdo.

Cuando tu forma humana siente el vacío de su existencia, tu Yo Interior trata de captar tu atención para hacerte recordar.
Tu propósito no es trabajar, comprarte una casa, tener hijos y bla, bla, bla…Tu objetivo es llevar tu Alma a la conciencia para recordar tu Historia Personal. Sólo así reconocerás el soberano poder que habita en tu interior y recuperarás la Esencia de la Primera Fuente de la que formas parte como un Todo.

No nacemos para morir, nacemos para vivir aquello que decidimos libremente vivir y unos pocos se creen con el poder de usurpar.
Recordar te permitirá liberarte de esa prisión y en consecuencia liberar y sanar el Planeta que libremente un día elegimos poblar.
Ahora mismo somos esclavos de nuestro propio destino, uno que otros han escrito para toda la Humanidad.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Sentir




Siento cómo el aire agita los árboles y al mismo tiempo noto su brisa fresca en mi cuerpo. Lo percibo porque quiero saber porqué nunca se detiene. Es curioso pero nos preocupan los dolores, las enfermedades, tratamos de preveer las situaciones embarazosas o alarmantes pero nunca cuestionamos ese AIRE que respiramos y que sin él no viviríamos.
Suponemos, es más, damos por hecho que él siempre está ahí, pero ¿nos preocupamos por sentirlo?

Nuestra vida desde nuestro inicio consciente tiene como objetivo final consolidar una serie de logros que creemos nos llevarán a obtener la apreciada FELICIDAD. Creemos que esa meta se consigue con perseverancia, una buena dosis de suerte y por supuesto, una infancia de “nubes de algodón” que alejara posibles traumas. Pero en realidad lo único que importa es nuestra actitud y nuestra responsabilidad en la vida que vivimos.
Uno es feliz si quiere serlo, si así lo elige, importando poco si tuvo suerte, sus padres fueron excelentes educadores o si tuvo buenas o malas compañías. Lo definitivamente importante es cómo sentimos lo que nos rodea, cómo nos desprendemos de lo que nos impide evolucionar.
Nos guiamos por lo que perciben nuestros sentidos y aquello que no vemos con los ojos, carece de importancia o no ha de ser tenido en cuenta porque no puede examinarse. Pero tenemos la capacidad de desarrollar otros sentidos internos que ampliaran nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.

La naturaleza, la vida en sí misma, nos proporciona muchos elementos con los que sentir y a los que agradecer su existencia. Pero claro eso es demasiado ¿simple?
El mensaje que trato de transmitir es que siempre nos quejamos, nos sentimos frustrados, decepcionados, fracasados,… todos los demás tienen la culpa de nuestro malestar actual. Ellos son los culpables, nosotros estamos resentidos, pero todo ese diálogo que produce nuestro veneno emocional interno en definitiva se produce porque así LO ELEGIMOS. El dilema está en ser víctima o ser juez, inclusive puedo alternar ambos estados a lo largo de mi vida, ¿con qué finalidad? Pues la de pasar por la vida sin responsabilizarme de ella.
La vida ES UN REGALO que tengo que agradecer, las consecuencias de cómo elija vivirla repercutirán en TODOS, porque todos estamos conectados y sentimos la vibración negativo del otro.
El aire que respiramos y que nos permite sentirnos vivos es un regalo que despreciamos cuando nos sentimos paralizados, cuando nos perdemos en banalidades o cuando no despertamos al milagro que supone vivir.

Tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de nuestra vida de la manera más positiva. No hay que desperdiciar nuestro tiempo, no hay que sufrir sino que hay que aprender a sentir a través de cada poro de tu piel.
Cada nuevo día nos trae nuevas sensaciones, experiencias que sentir porque ese es nuestro propósito de vida: ser capaces de vivir desde el corazón ahora que como almas estamos enfundados en estos densos cuerpos que olvidan fácilmente el poderoso huésped que los habita.

La identificación con tu esencia, con tu yo se sentirá más fácilmente si cultivas tus espacios de contemplación. Uno tiene que aprender a estar solo, a sentir la totalidad que lo conecta al resto de seres, desprenderse de aquellos hábitos nocivos que le hacen vivir en la polaridad o mantenerse anclado en emociones negativas.

No hay tiempo que perder, hay mucho por hacer, por ti y por el mundo que habitas. Cultiva la práctica diaria de las virtudes del corazón para enfrentarte a las inclemencias de la vida. Agradecer, sentir compasión, perdonar, mostrar humildad, valor o entendimiento tienen que usarse como poderosas armas para vencer la energía negativa. La práctica te llevará al uso normalizado y ello proporcionará bienestar a tu vida. Individualmente te sentirás más despierto, más vivo, más intuitivo, sentirás con más fuerza el poder que te corresponde. El universo vibrará con tu energía positiva y eso que te pareció en algún momento “algo simple” te darás cuenta que tiene una magnitud incuestionable.
Ya ves, percibir pequeños detalles como la grandeza de ese aire que nos permite seguir vivos cada día, es una realidad que hay que empezar a sentir y a agradecer. Si podemos elegir percibir la totalidad ¿porqué conformarnos con menos?

Frena el ritmo acelerado de tu vida diaria, abre tus sentidos y escucha cómo sus percepciones resuenan en tu interior. Esa es la clave para tu despertar y el de toda la humanidad.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Controla tu vida



La noche cae dejando entrever algunas estrellas en un cielo casi cubierto por las nubes, ésas que horas antes amenazaban lluvia pero que por alguna razón desconocida se abstuvieron. La mujer flirtea con el hombre pero éste no parece cerciorarse, prefiere contemplar el cielo que ceder a los deseos de ella. Malhumorada se aleja del jardín y entra en la casa, no sabiendo muy bien en qué ocupar la mente para distraerla de la frustración sentida. Mira el reloj del pasillo y se percata que aún queda hora y media para la medianoche, horario habitual para acostarse, así pues la alternativa queda desechada. Sube los 14 peldaños que la separan del piso superior donde se encuentra su querida buhardilla. Se adentra en ella y observa por un segundo las posibilidades que la misma le depara. Pero lamentablemente ninguna es tan atractiva como un rato de sexo con su pareja. Esa noche están solos. Los hijos se encuentran en el campamento de verano. Pero, a ver, piensa ella, hace ya una semana que se fueron y desde entonces ¿lo hemos celebrado especialmente? De nuevo la frustración hace mella en su interior dejando hueco para que se instale la rabia. De repente, como si no se hubiera dado cuenta de ello algunas preguntas empiezan a oírse ruidosamente en el interior de su cabeza, preguntas que abren dudas a su hasta el momento maravillosa relación de pareja.
¿Ya no me quiere? ¿No me desea igual que antes? ¿Habrá conocido a otra? Y bla, bla, bla. Consecuentemente, frustración y rabia tienen que contraerse para permitir que los celos tengan su espacio. Y como no, la poca confianza en una misma ceden el poder a esos interrogantes que acaban por nublar enteramente su mente.

Podemos rebobinar y ponernos en la mente del hombre, vislumbrando una escena adecuada para él. Tras una jornada de duro trabajo en aquella empresa a la que se siente atado tras tantos años de servicio y que poco le aporta actualmente, sólo piensa en llegar a su apreciado “universo local” y contemplar su creación junto con su esposa, la que probablemente le estará esperando en el porche junto con un par de bebidas frías para reducir la sensación de calor en este abrumador verano. Pero no, no sucede exactamente como él planea. En casa la mujer no parece entusiasmada con su llegada, se queja de que hoy ha venido demasiado pronto y a ella no le ha dado tiempo de todos los quehaceres que se había impuesto ese día. La frustración ahora ¿quién la siente? Por supuesto él, que anticipando esos pensamientos motivados por las suposiciones que lleva a cabo, termina frustrándose cuando lo esperado no se produce.

Todo se intensifica en décimas de segundo. En poco tiempo, episodios como los descritos, pueden provocarnos una terrible infelicidad.

Tratemos de analizarlo para entender el mecanismo que actúa en nuestro interior y justifica ese descontrol emocional:
Se inicia la situación frustrante a causa de una diferencia de opiniones. Ella desea tener sexo y él se encuentra ocupado contemplando el cielo. Él improvisa una tarde apacible con una bebida refrescante y la compañía de su mujer y ella lo considera inapropiado e inoportuno.

Quizás ella no ha sabido transmitirle adecuadamente su deseo o quizás él tenía que haberla llamado antes para expresarle sus intenciones. Pero ¿todo tiene que ser tan “poco espontáneo”?
En el primer supuesto, ambos disfrutan a su manera de esa noche solos. En cualquier caso, ella “supone” y por tanto “se frustra”. No empatiza, no comunica adecuadamente sus intenciones, vive con la creencia que sus deseos son órdenes. La espera siempre frustra.
En el segundo supuesto, la frustración llega cuando uno se percata de la poca sintonía que tiene con su pareja. Concluir eso está fuera de lugar, pero el ser humano es así. Las conclusiones apresuradas están en el orden del día.
En ambos casos la emoción negativa se alimenta de los pensamientos que rondan su cabeza. Esos interrogantes que toman forma en su mente los sucumben en una paralización emocional destructiva. Entran en un círculo obsesivo que daña su persona y el amor que sienten por sí mismos.



Pero ¿en qué momento se pierde el control? Cuando uno cede el poder de su vida al otro, a los hechos y a las suposiciones, cuando se toma cualquier evento como algo personal, cuando se juzga, cuando se culpabiliza y cuando utiliza las palabras en su contra.

La vida contiene muchísimas situaciones que generan reacciones en nosotros. La persona tiene que desprenderse de aquellos hábitos que hacen de ellos seres infelices porque necesitan la aprobación de los demás para sentirse bien y no siempre pueden tenerla.
Tenemos que querernos a nosotros mismos, querer igualmente a aquellos que comparten el mundo con nosotros, sentirnos cercanos a ellos y sobretodo no juzgarlos cuando hacen cosas que no entran dentro de los parámetros que nuestros progenitores nos transmitieron. Eso es el libre albedrío y eso también es saber empatizar con el otro.
Si entendemos que la diferencia entre ser felices y vivir insatisfechos depende única y exclusivamente de nosotros mismos, ¿por qué siempre acabamos eligiendo la desdicha?

Cuando elegimos un rol siempre nos va ser víctimas o jueces, ¿por qué simplemente no disfrutamos de la vida que vivimos, sintiendo cada segundo del momento presente y agradeciendo estar vivos?
Párate y piensa por un momento, qué hay más milagroso que engendrar una propia vida. La respuesta es sencilla, sentirse satisfecho por vivirla.

La moneda tiene dos caras, felicidad e infelicidad, tú eliges con cual te quedas pero no culpes a otros de tus desdichas. Tú creas tu realidad.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La extinción del mundo




¿Nuestro mundo, tal y como lo conocemos, termina?

Esta pregunta ronda por mi cabeza hace días. Leo determinados artículos que versan sobre el tema, unos se decantan por el final devastador, otros lo relatan más como un despertar a la conciencia de cada cual y eso, evidentemente, conlleva cambios.
Se hablan de líneas de tiempo paralelas, de visión remota,… Está claro que una lucha se está produciendo en los cielos y ésta se traduce aquí en la Tierra.

El Universo lamenta sentirnos hacer oídos sordos a nuestra cruda realidad. Ve con ojos de súplica cómo destrozamos el potencial innato, cómo permitimos ser esclavos de unos pocos que sólo albergan deseos de poder.
Ellos, la Élite dominante, nos tienen atrapados en una cárcel de cristal y juegan con nosotros a los “Sims”. ¿Alguna vez habéis jugado? Se llevan personas en un simulacro de mundo virtual y haces que interactúen. Total, sólo es un juego en el que puedes ser quien quieras. Si mueres, si fracasas, siempre puedes cargar un nuevo personaje.
Pues bien, para el Poder, somos “muñequitos” con los que jugar. Lo malo es que hemos aceptado y lo peor es que ¡nos encanta! Triste ¿no?

El mundo que creemos haber creado es una simple partida de un juego en el que el control de nuestras vidas lo llevan otros. Ellos tienen el mando y cuando les parezca pueden apretar el botón de desconexión.
El Universo grita con desespero ante nuestra indiferencia, apatía e incluso, consentimiento.

Hemos permitido una sociedad en la que todo se paga, en la que nos invaden con mensajes subliminales y, no tan subliminales, sobre las necesidades y los deseos. Es tal la fuerza que produce en nosotros que necesitamos comprar, hipotecarnos, trabajar en desagradables empleos sólo para poder vivir como dicta esta sociedad que creemos tan “agradable”.
No nos equivoquemos, de agradable tiene poco: la necesidad produce ansiedad, el acto no concluido se traduce en frustración y todas esas emociones negativas terminan en un desgaste de energía brutal.

Nosotros como almas puras que somos, tenemos derecho a vivir en esta, nuestra Tierra, de la cual formamos parte. No hay que pagar por lo que es un bien dado. Con la humanidad, se creo la Naturaleza, el agua, los seres que habitan el planeta, todo se formó de la misma fuente.
La Tierra existe vinculada al ser humano, no hay que pagar por ello, nadie tiene el derecho de darle un valor monetario. Somos seres libres y ella vive en sintonía con nuestra libertad.

Pero así se inicio nuestra sociedad: impuestos, gobernantes, oro que se transformó en papeles que decidimos llamar dinero, entretenimiento, búsqueda continuada del placer efímero y un largo etcétera.
Y la pregunta es: Sabiéndote con un potencial infinito, ¿aceptarías una sociedad como ésta que te esclaviza, te divide y te limita?

Si algo podemos hacer en esta batalla que se está llevando a cabo es aceptarnos con el poder que nos ha sido dado. Éste es el primer paso: Cree en tu condición soberana.
Cómo tal tengo que sentir la unión y el amor con el resto de seres. Hay que sentir desde el corazón, que te guiará por el camino que salvará el mundo.
No esperes pantallas de colores, programas, videojuegos. Tu vida es muchísimo más que todo eso. Tienes el Universo completo para descubrir y eso tan grande es especialmente maravilloso.
Nuestras generaciones posteriores se merecen que movamos ficha, porque si no lo hacemos nosotros, lo hará el Universo que ya se ha cansado de gritar ¡Basta! Y no ser escuchado.

viernes, 2 de julio de 2010

La huida (segunda parte)




Los sueños se adueñaron de ellas, pero lo curioso es que parecían tan reales que Elena despertó con una nueva sensación en su interior.
Recordaba cada fragmento con total nitidez. La cueva las invadió de algo especial que las sumió en un estado semiinconsciente. En ese momento las imágenes grabadas en las paredes empezaron a cobrar forma y los colores vibraron con mayor intensidad. Una suave música sonaba a lo lejos proporcionando una sensación de paz a su mente.
Entre esas ahora desdibujadas formas, surgió una con apariencia humana. Elena no podía decir si era hombre o mujer tal y como los conocíamos los humanos pero ciertamente su apariencia era angelical.
En esa forma humana se unían paz, bondad, amor y dicha. Esas sensaciones empezaron a confortar a Elena como si fuera capaz de reflejar tal “positividad” para sí misma.
Esa presencia le habló aunque no llegó a abrir sus labios para expresarse pero así lo sintió Elena.
En su cabeza aquellas palabras resonaron con fuerza y claridad.

Tras esa vivencia, Elena sabía lo que tenia que hacer y no temía nada.
La pequeña Irene despertó con una amplia sonrisa y acercándose a su protectora, la besó con ternura en la mejilla.
Tras esa visión en la cueva, ambas sentían que todo era posible y que fuerzas mayores las protegían, fuerzas que no eran de este mundo pero que sentían con fuerte apego hacia ellas.
Tomaron un tentempié de la mochila y prosiguieron el camino por el pasadizo. La claridad se percibía aún lejos, el camino ahora parecía distinto de ayer. Quizás todavía no habían despertado, pero ¿era eso posible?
Cuando llegaron a la luz comprobaron que esa salida no era lo esperado. Un bosque distinto a los habitualmente conocidos se presentaba ante sus ojos. Incrédulas se miraron un segundo y nuevamente mantuvieron sus ojos fijos en ese espectáculo que se iniciaba… Una naturaleza viva y distinta, con sonidos dulces y olores diversos. Colores nunca antes descubiertos coloreaban ese paisaje y seres no humanos se perdían en el espesor de ese bosque.
Elena e Irene estaban felices mientras lo contemplaban pero la mente racional de Elena la despertó del asombro en el que se hallaba y se preguntó: ¿Estamos muertas?

Una voz sonó en su interior respondiendo a la pregunta: “Seguís vivas pero tenéis algo que aprender en este, nuestro mundo y por eso estáis aquí. El tiempo como vosotros los humanos lo conocéis, se ha detenido.
De algún modo una parte de vuestro ser sigue en la cueva, en la tercera dimensión. Pero, a la vez, estáis aquí cruzando el portal dimensional que os ha llevado a este lado.”

Irene se acercó a Elena y dijo: “Estamos en ese mundo que tantas veces percibo y me guía. Ahora tú también estás preparada para verlo. No temas lo desconocido. Abre tu corazón a las enseñanzas que se te mostrarán.”



Fuera o no un sueño, Elena confiaba en esos seres y por ese motivo cuando aquel la abrazó no sintió miedo alguno.
Le dijo que al despertar en la cueva poseería un nuevo conocimiento. De hecho, éste ya estaba en sus manos. Aquellos números y gráficos que ilustraban la agenda de Julián, formaban parte de un mapa de la Genética Humana. Se clarificaban las vías de acceso a la conciencia, aquella que los dioses de la antigüedad anularon con tanta sutileza.
Este conocimiento le había sido transmitido a Julián, pues su privilegiada posición profesional le ayudaría a entenderlo y posteriormente, difundirlo. Lamentablemente al intentar hacerlo fue eliminado.
Esas últimas palabras provocaron lágrimas en Elena, quien todavía poseía un halo de esperanza de reencontrarse con Julián.
La misión ahora recaía en ellas. Deberían transmitir el conocimiento para garantizar el despertar de la esclavizada humanidad en esta nueva era.

En este punto de la comunicación, el temor se apoderó de Elena. Ella era la responsable de Irene y tal aventura podría hacer peligrar su vida.
El ser dimensional percibió su sentimiento y la tranquilizó garantizándole que nada les pasaría.
En vuestro camino -le dijo- hay dos seres de nuestro mundo que tienen como misión protegeros para que podáis cumplir el objetivo. De hecho –prosiguió- los encontraréis en una forma amiga. Son Roberto y Clara.
A él lo conoces, es tu antiguo compañero de facultad. A Clara todavía no. Ella tuvo la misión de despertar y proteger a Julián y aunque falló en lo segundo, dará su vida por vosotras.
Clara os espera fuera de la cueva para llevaros con Roberto.
En estos momentos la Humanidad se encuentra preparada para el cambio que se ha de provocar. Aquellos que no sintonicen con la vibración actual, desaparecerán de sus formas humanas. La Primera Fuente nunca quiso veros esclavos en esta Tierra que os pertenece. Él no pidió que se os alojara en esta cárcel de cristal. Pero no todos siguieron los dictados de la Primera Fuente. Algunos tenían planes distintos para vosotros, los seres humanos.

Con estas últimas palabras el ser de luz se desvaneció junto con todo aquel mundo abierto ante sus ojos. La cueva se restableció y ambas mujeres despertaron nuevamente en ella.
Se cargaron las mochilas a sus espaldas y con una renovada energética sensación en su interior prosiguieron el camino hacia el final de la cueva, donde ciertamente una figura de mujer les esperaba fuera. Era Clara y con ella, Irene y Elena iniciarían un maravilloso viaje que llevaría a toda la humanidad a su ansiada edad dorada.

domingo, 6 de junio de 2010

La huida (primera parte)




Algo en el interior de Elena le sugería una huida precipitada, quizás aquella tenue silueta que se vislumbraba a través del abrupto bosque de arbustos que rodeaba su casa, era la razón de esa sensación o, tal vez, el apretón de manos que recibió de Irene, una vez apagó las luces del sótano para no ser delatadas.
En esta ocasión, Elena decidió hacerle caso a su intuición y tomando aquellos nuevos objetos descubiertos y descifrados por esa niña prodigio con la que había compartido hogar los últimos 4 años, corrió junto a ella deslizándose ambas por el pasadizo hábilmente construido por su fallecido padre. El camino por el mismo no era fácil pero sabía que elegir esa salida les haría ganar tiempo, un tiempo necesario para su supervivencia.

Nunca antes Elena había usado ese pasadizo, así pues desconocía tanto su recorrido como los obstáculos que pudiera haber ocasionado el paso del tiempo, lo que le generaba cierta angustia. Su padre había dedicado muchos años de su vida a su construcción. Pasaba horas y horas encerrado en el sótano, diseñando y calculando, siempre atento a que la mafia conspiradora no le encontrara desprevenido, anticipando sus pasos a los conspiradores, a la élite gubernamental.
Mientras tanto, Elena pensaba que su padre había enloquecido y lo único que quería era alejarse más y más de él.
Su padre tuvo que morir para que Elena empezara a creerse sus paranoias. Varios indicios sospechosos en el accidente ocurrido la hicieron activar esa alerta que sólo se disparaba cuando algo no iba bien.
Ahora era ella la desconfiada, la que vivía alejada de todos, la que luchaba, como antaño su padre hiciera, para revelar al mundo el plan corrupto de aquellos que estaban en el poder, de aquellos que se alimentaban de nuestras emociones descontroladas, nuestras crisis, nuestros suspiros, nuestra maldad y así, quitarnos nuestro poder real, aquel que como seres de luz nos correspondía pero que olvidamos tenerlo.
Esa lucha la alejaría de Julián en un pasado no muy lejano. Ahora, que él había abierto los ojos a la realidad, probablemente, esa misma revolución nuevamente los acercaría…

Irene tiró con fuerza de Elena que parecía conducirse con prudencia al adentrarse en el pasadizo. No temas, le dijo, todo saldrá bien.
Unos metros más adelante encontraron una mochila repleta de víveres que al parecer dejaría en previsión el padre de Elena. La mochila contenía botellas de agua, barritas energéticas, linternas, algunas prendas de abrigo y una brújula. Ambas chicas se colocaron una linterna en la frente para proseguir el camino y dejaron el resto de los ítems nuevamente en el interior de la mochila, que Elena colocó en su espalda.
Llegó un momento que esa cueva parecía demasiado bien construida para que lo hubiera hecho un hombre solo. Francamente, ni tan siquiera un ser humano. Conforme se adentraban más y más en ella, más frío sentían pero a la misma vez una sensación confortable se adueñaba de ellas.
En un cruce de caminos, Irene le indicó el sendero de la derecha a pesar de parecer más siniestro y estrecho. Elena siempre le hacía caso, porque a pesar de su corta edad, Irene era un ser especial y tenia esa desarrollada intuición que la hacían tan mágicamente sabia.


Ese sendero las adentró en una cavidad que al ser iluminada por sus linternas reflejó toda una serie de símbolos en sus paredes.
Era curioso pero esa simbología le era familiar. Tomó aquella agenda negra que Julián le enviara y contempló las similitudes de aquellos escritos con los de la pared.
Irene le acercó las extravagantes gafas con doble juego de vidrios y por el colorido de las paredes supo que la combinación tenía que ser azul-naranja. Así fue como Elena descubrió el primero de los enigmas de aquella cueva.
Decidieron que aquel era un mágico lugar para descansar y así lo hicieron ambas mujeres. Lo que ambas soñaron o vivieron en ese recinto les abrió más su mente para el recuerdo…